De acuerdo con el tribunal superior del condado de DeKalb, “la mediación es el proceso mediante el cual un tercero, que es neutral, intenta resolver una disputa a través de una reunión cara a cara con las partes en disputa. El mediador ayuda a las partes a identificar sus intereses (en oposición a sus derechos), que expongan sus preocupaciones y exploraren una amplia gama de opciones que podrían resolver su disputa”. En otras palabras, la mediación es una forma de resolver conflictos fuera del tribunal con la ayuda de un mediador.

Trabajar con un mediador y pasar por el proceso de mediación suele ser un método más rápido, más económico y menos estresante para resolver los problemas, por lo que, por lo general, es en el mejor interés de todos los involucrados considerar la opción de ir a la mediación. De hecho, la corte de la asamblea general recomienda la mediación y, en algunos casos, nombrará un mediador para ayudar a las partes a llegar a un acuerdo.

¿Cómo funciona la mediación?

Por lo general, los mediadores cobran por hora y pueden ser contratados para múltiples sesiones hasta que se llegue a un acuerdo.

El mediador se sienta con las partes directamente involucradas en el conflicto y promueve la conversación, ayudando a mantener la racionalidad y la cortesía para ayudar a las personas involucradas a considerar todas sus opciones y alcanzar un acuerdo aceptable. Es menos acerca de quién tiene “el derecho” o tratar de aprovecharse de la otra parte, y más acerca de encontrar una resolución que realmente pueda ser razonable para todos los involucrados. Cualquier acuerdo escrito alcanzado durante el proceso de mediación y firmado por todas las partes se considera legal y se puede utilizar en el tribunal, en caso de que alguna de las partes no respete las condiciones acordadas.

El mediador no intenta imponer una solución. Más bien, el rol del mediador es proporcionar el ambiente para una conversación equilibrada entre las partes en conflicto, para ayudarles a conocer sus opciones y para mitigar la intensidad emocional de las interacciones. La mediación requiere que ambas partes estén dispuestas a actuar de “buena fe”, es decir, en igualdad de condiciones y estén dispuestas a escuchar la razón y comprometerse a un curso de acción eficaz que aborde las principales dificultades de la situación.

Las partes en el proceso de mediación pueden optar por detener la mediación en cualquier momento y buscar un juicio en su lugar.